Embajadores
Introducción
El nombramiento de líderes destacados de distintos ámbitos de la sociedad (políticos, religiosos, educadores; representantes de las ONGs, la cultura, los medios, el arte, etc.) como Embajadores para la Paz es una de las iniciativas que lleva adelante la Federación para la Paz Universal (UPF), que entiende que la paz social y mundial es una tarea mancomunada que involucra a todos los sectores, de modo cooperativo e interdisciplinario, trascendiendo las barreras de raza, cultura, religión y nacionalidad. La distinción como Embajador para la Paz es un reconocimiento con el que se busca aún un mayor compromiso de este por la paz en los distintos ámbitos, sobre la base de principios éticos y normas de convivencia asentados en la responsabilidad social.
La UPF entiende que una cultura y mundo de paz será posible sobre valores universales, tales como: Todos los hombres y mujeres son iguales y gozan de derechos inalienables anteriores a toda institución, que vienen del Ser Original; que el vivir por el bien de los demás, esencia de nuestro ser y ‘regla de oro’ de todas las grandes tradiciones milenarias, es la norma básica de convivencia; que la familia es la entidad fundamental del entramado social que debe ser promocionada para alcanzar el verdadero progreso nacional; y que el amor es la clave para la reconciliación y la paz en todos los niveles y sectores, desde el plano social al mundial.
La nominación de líderes destacados de distintos ámbitos de la sociedad como Embajadores para la Paz surge por iniciativa y visión de Sun Myung Moon. Podría mencionarse como antecedente su propuesta de reforma de la ONU realizada en su seno el 18 de agosto de 2000, que luego presentó formalmente al organismo Filipinas, apoyado por otras representaciones diplomáticas. La misma impulsa el establecimiento de una especie de Cámara Alta en el ámbito de la ONU, conformado por líderes que propugnen valores universales en distintas áreas, que junto a los representantes políticos, desarrollen una tarea interdisciplinaria para aportar una solución integral a los profundos problemas que todavía afligen a pueblos en diferentes rincones del planeta.
Los primeros nombramientos fueron realizados a través de la Federación Interreligiosa e Internacional para la Paz Mundial (IIFWP) en el Festival Mundial de Cultura y Deporte de febrero de 2001 en Nueva York, y en mayo de ese año en un Simposio de la IIFWP en la misma ciudad estadounidense. Entre el 19 y el 22 de octubre de 2001, en un Seminario Internacional de Liderazgo en Nueva York, se propuso nombrar antes de terminar el 2001 a dos mil nuevos Embajadores para la Paz.
En una gira que realizó Sun Myung Moon por ciudades de Corea, entre el 28 de octubre y el 5 de noviembre, y su esposa Hak Ja Han por Japón, entre el 5 y el 12 de noviembre, fueron distinguidos cientos de líderes como Embajadores para la Paz, tarea que luego se repitió en los distintos capítulos de la IIFWP alrededor del mundo.
Estos reconocimientos, cuyo número aumentó año tras año, hasta llegar a cientos de miles en la actualidad, los lleva adelante ahora la IIFWP junto con la Federación para la Paz Universal (UPF), fundada en Nueva York el 12 de septiembre de 2005, de la que se establecieron capítulos en distintos países en la Gira Mundial que realizó el Rvdo. Moon junto a su esposa, Hak Ja Han, en dicho año por 100 ciudades. En Argentina la apertura tuvo lugar el 11 de diciembre de 2005, en un emotivo acto en Buenos Aires.
La IIFWP dio impulso a diferentes iniciativas de reconciliación y entendimiento global con mayor fuerza y urgencia después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, que marcó un hito en las relaciones mundiales y trastocó los conceptos tradicionales sobre los caminos para alcanzar la paz, anhelo que la ONU no alcanzó a cristalizar en 60 largos años de denodada labor. La UPF busca ayudar en este objetivo y canalizar este esfuerzo mancomunado de los distintos sectores y personalidades destacadas en cada ámbito -mundial regional y local- en pro de la paz a partir de una visión y principios sustentados en valores universales.
Misión
La UPF entiende que con el compromiso y esfuerzo mancomunado de instituciones y personalidades de las distintas tradiciones religiosas, extracciones políticas y de diversas áreas de la sociedad, de gobiernos y ONGs, la humanidad puede ingresar a una nueva instancia de progreso, de reconciliación y fraternidad universal, tarea fundamental de un Embajador para la Paz.
Un Embajador para la Paz está llamado a ser un agente y hacedor de paz y valores, en palabras y en acción, un conciliador entre sectores encontrados, un armonizador en situaciones de conflicto, un espíritu solidario que sustancializa en su área la regla de oro de todas las grandes tradiciones espirituales: “Vivir por el bien de los demás”.
Un Embajador para la Paz es alguien que busca el acercamiento y cooperación entre los distintos ámbitos de la sociedad y disciplinas, la reconstrucción de los lazos comunitarios, el fortalecimiento del matrimonio y la promoción de los valores familiares en dirección al establecimiento de una civilización que sea capaz de trascender las barreras de raza, nacionalidad y religión.
La UPF entiende que los Embajadores para la Paz están llamados en este tiempo histórico a generar el cambio real en sus distintas áreas, siendo una luz de esperanza en medio de las tribulaciones y protagonistas de una obra de semejante envergadura, como es la construcción de una familia global bajo principios universales. Para ello será necesaria la formación de Consejos de Paz Regionales, Nacionales y Locales y de una Fuerza Especial de Paz que actúe con celeridad, con corazón y grandeza, en las situaciones conflictivas que todavía afligen a pueblos y culturas.
El Rvdo. Moon, que con su esposa, la Dra. Hak Ja Han, fueran honrados como Rey y Reina de la Paz (*) por sus vidas de dedicación y logros por el bien común y la paz mundial, cree que la era actual es un período de gran transición en la historia y una enorme oportunidad para establecer el anhelo que persiguieron grandes hombres y mujeres a lo largo de la historia. Él expresa que “vamos a experimentar grandes cambios en este siglo. Especialmente un gran despertar en tres campos. En primer lugar, aunque el ambiente moderno es excesivamente materialista, humanista y ateísta, habrá un repentino incremento de interés y despertar de fenómenos espirituales. Nos dará la oportunidad de experimentar la destacable tarea del Mundo Espiritual. Esto cambiará el curso de la historia. En segundo lugar, junto con esta profunda experiencia espiritual, la humanidad llegará a comprender su valor divino y el significado social de la familia como la escuela básica del verdadero amor. Esta realización será en respuesta a la penosa experiencia de la ruptura familiar y las transformaciones anormales sufridas en las sociedades de todo el mundo en las últimas décadas. En tercer lugar, sobre el fundamento del desarrollo de nuestra espiritualidad, la esperanza de paz y los debidos esfuerzos se verán incrementados marcadamente. Las relaciones humanas no serán limitadas por las barreras nacionales, raciales o religiosas. Un gran cambio ocurrirá, a través del cual la gente vivirá para el beneficio de los demás y sintiendo que somos todos hermanos y hermanas viviendo juntos en una misma comunidad” (Seúl, 30 de abril de 2004).
(*) Sun Myung Moon y su esposa Hak Ja Han recibieron la distinción como Rey y Reina de la Paz ante dos mil 500 delegados de 154 naciones, el 13 de diciembre de 2004, durante la IV Cumbre Mundial de la IIFWP sobre “Liderazgo y el Buen Gobierno”, desarrollada en Washington DC.
Contenido del certificado de Embajador para la Paz:
“La Federación para la Paz Universal y la Federación Interreligiosa e Internacional para la Paz Mundial reconocen como Embajadores para la Paz a aquellos individuos cuyas vidas ejemplifican el ideal de vivir por el bien de los demás, y que se dedican a prácticas que promueven los valores morales universales, una vida familiar sólida, la cooperación interreligiosa, la armonía internacional, la renovación de las Naciones Unidas, los medios de comunicación públicos responsables y el establecimiento de una cultura de paz. Trascendiendo barreras raciales, nacionales y religiosas, los Embajadores para la Paz contribuyen al cumplimiento de la esperanza de todas las eras, un mundo unificado de paz, en el que las dimensiones de lo espiritual y material de la vida estén en armonía”.
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